Debido a la gran contaminación de la atmósfera que ha producido alerta roja en la capital de China, sus habitantes se han visto obligados en agotar hasta sus últimos recursos, como ser comprar aire enlatado.
La empresa que lo distribuye se llama Vitality Air, y se cree que el negocio está resultando por la sencilla razón de que los habitantes chinos buscan una solución para no respirar el aire contaminado.
Un representante de la empresa canadiense en China explicó que el primer lote de 500 botellas de aire embotellado se agotó rápidamente, el mes pasado, y que ahora tienen una demanda de pedidos por adelantado de 700 botellas aproximadamente.
El precio de la botella de aire puro embotellado ronda entre los 14 y 20 dólares cada una.
El cofundador de la empresa que vende aire puro embotellado, Moses Lam vive en Edmonton, en la provincia de Alberta en Canadá explica que viaja por 4 horas a Banff y se tarda al menos 10 horas embotellando el aire para luego venderlo en China.
En el año 2013 un empresario chino llamado Chen Gwong-Beeyow también había tomado la iniciativa de vender este producto, este hombre también argumentando que si no cuidaban el medio ambiente, en el futuro tendrían que recurrir a las máscaras de gas para respirar aire fresco.
Los nombres Kurt Weill y Bertolt Brecht (entre otros) son sinónimo de políticas radicales e innovación cultural en la República de Weimar. Conocidos principalmente por el éxito de Die Dreigroschenoper (“La opera de los tres centavos”) pero también por numerosas otras piezas donde colaboraron, el dúo representaba todo lo que el régimen nazi declaraba como enemigo. El judío Weill y el marxista Brecht fueron, por ende, los primeros y más obvios blancos de la opresión cultural nazi.
Kurt Weill nació el 2 de marzo de 1900 en una familia judía de Dessau, Alemania. Dado que su padre era cantor en una sinagoga, la familia apoyó las primeras inclinaciones musicales de Weill. De adolescente, comenzó a estudiar música con Albert Bing. Pronto empezó a componer y mostró una temprana predilección por la música vocal, que lo condujo al teatro musical. Luego se mudó a Berlín para continuar sus estudios y trabajó con Engelbert Humperdinck y Ferruccio Busoni. Si bien Weill no fue un muy buen alumno, logró sobrevivir dictando clases particulares y dirigiendo coros en la sinagoga.
El aspirante a músico prontamente pasó a ser parte de la vibrante escena cultural de Berlín de los años ’20. En 1922, se sumó al Novembergruppe, el grupo de artistas de izquierda de Berlín, que incluía a Hanns Eisler y Stefan Wolpe. Fundamentalmente presentaban trabajos de compositores modernistas como Berg, Schoenberg, Hindemith, Stravinsky y Krenek. Al principio, Weill tuvo algunos éxitos pero su sociedad con Brecht fue lo convirtió en una estrella internacional.
“La opera de los tres centavos” se estrenó el 31 de agosto de 1928 y estaba protagonizada por Lotte Lenja, la esposa de Weill. Fue un gran éxito y ubicó a Weill como uno de los compositores más exitosos de la Alemania de Weimar. La poderosa música de Weill combinada con el cinismo y la crítica social del libreto de Brecht produjeron una de las creaciones culturales más importantes de la Europa de entreguerras. En marzo de 1930, se estrenó en Leipzig su Aufstieg und Fall der Stadt Mahagonny (“Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny”). A esas alturas, había mucha tensión entre Brecht y Weill, ya que ambos eran muy obstinados y eso generó muchos conflictos entre ellos. Además, a medida que la derecha política crecía en el poder, su trabajo era cada vez más criticado. Aunque las óperas de Weill continuaron siendo éxitos populares, las protestas nazis frecuentemente interferían con sus actuaciones y la presión de trabajar en tales condiciones estaba destruyendo su matrimonio también. Los directores de teatro se volvieron más reticentes a presentar su trabajo.
Como muchos otros artistas en su situación, Weill malinterpretó reiteradamente los desarrollos políticos y creyó que las cosas podrían mejorar. Eventualmente, se enteró de que tanto él como su esposa estaban en la lista negra de los nazis y que los iban a arrestar. Así que en marzo de 1933, cruzó la frontera con destino a Francia y esperaba que su estadía en París fuera temporaria. La continua colaboración de Weill con Brecht mientras estuvo en París no tuvo mucho éxito y su matrimonio prontamente terminó en divorcio. Luego se fue a los Estados Unidos, donde tenía la esperanza de reconstruir su carrera. Allí, se volvió a juntar con su ex esposa Lenja. Luego recordó:
Lenya y yo llegamos aquí en 1935 e inmediatamente nos enamoramos de este país. Y mi éxito aquí (que la gente habitualmente atribuye a la ‘suerte’) se debe principalmente al hecho de que adopté una actitud constructiva y positiva hacia el estilo de vida de Norteamérica y hacia las posibilidades culturales de este país.
El tono seguro de esta afirmación oculta la dificultad y la lucha de sus primeros años en los Estados Unidos, donde sus obras no fueron exitosas y la joven pareja luchaba para mantenerse. Luego, Weill colaboró con el dramaturgo Paul Green en la obra anti bélica Johnny Johnson, y costeó sus gastos componiendo música cinematográfica. Recién en 1938, con el éxito musical de Knickerbocker Holiday, escrito por el dramaturgo Maxwell Anderson, Weill finalmente tuvo acceso a la escena teatral de los musicales de Broadway. Los otros dos grandes éxitos que Weill tuvo en Broadway fueron escritos durante la guerra: Lady in the Dark, con letra de Ira Gershwin, y One Touch of Venus, una comedia musical. El compositor, sin embargo, nunca olvidó sus raíces y, a diferencia de muchos otros emigrantes que luchaban por disimular sus orígenes judíos, se convirtió en una de las primeras figuras en recordar el Holocausto y generar conciencia en la gente sobre la situación apremiante de los judíos de Europa. A pesar del éxito económico que tuvo en los Estados Unidos, nunca obtuvo el tipo de fama o influencia que disfrutó en los años de la República de Weimar. Siempre como un forastero, vivió al margen del entorno musical y hasta su muerte le negaron la membresía de la Academia Estadounidense de las Artes y las Letras.
Tradicionalmente, los académicos dividieron el trabajo de Weill en dos partes principales: sus trabajos iniciales (especialmente las colaboraciones con Brecht) compuestos en Alemania y sus últimas producciones, escritas en los Estados Unidos. Algunos sostuvieron que sus primeros trabajos fueron superiores y condenaron el material escrito para Broadway y Hollywood aduciendo que era superficial y dirigido a las masas. Si bien las producciones que realizó luego de las colaboraciones con Brecht no eran tan políticas, durante su carrera en los Estados Unidos Weill llevó a cabo obras importantes donde criticaba el optimismo de Norteamérica y el estilo de vida de los norteamericanos. Trataba temas como la desigual distribución de la riqueza, la segregación y el efecto de la industrialización sobre las familias. El nivel de control sobre la estructura dramática de sus trabajos era inusual y Weill aprovechó dicha situación para incrementar la importancia social y el poder de sus obras. Musicalmente, compuso muchas canciones que tuvieron popularidad duradera, incluyendo la famosa canción Die Moritat von Mackie Messer.
Kurt Weill murió a los 50 años, el 3 de abril de 1950.
El partido de fútbol de la Supercopa de Mauritania entre el campeón de liga y el de copa fue acortado cuando quedaban treinta minutos y resuelto por penaltis para poderse ajustar a la agenda del Presidente del país, Mohamed uld Abdel Aziz.
Así lo reconoció hoy en un comunicado el presidente de la Federación de Fútbol de Mauritania, Ahmed uld Yahya: "Nos concertamos con los presidentes y entrenadores de los dos clubes, que en el minuto 60 iban empatados a 1, y los dos equipos aceptaron parar el encuentro y pasar a los penaltis".
El directivo federativo no ve en ello ninguna "cacicada", sino que lo justifica por "el interés de jugadores y responsables de los dos clubes de ser galardonados por el presidente del país en persona".
Y es que el presidente Aziz tenía una agenda repleta ese mismo día (sábado noche) porque se celebraban los 55 años de la independencia del país y el partido de fútbol era solo uno más de los muchos actos a los que debía asistir en la ciudad de Nuadibú, en el norte del país.
Los dos equipos que se disputaron esta "Supercopa abreviada" fueron el FC Tevragh Zeina y el ASC Ksar.
El directivo federativo añadió que el partido había comenzado con cierto retraso sobre su horario y que el estadio no contaba con iluminación artificial, por lo que se imponía el recorte de minutos para poder hacer la entrega del trofeo con luz natural.
Por último, quitó importancia al incidente porque no supuso ninguna violación de los códigos deportivos, ya que "no es un partido oficial desde el punto de vista jurídico".
Tan inolvidable como Chespirito y el Chavo del 8, es la canción de apertura que muchos recordamos casi de memoria. Esta pieza, que muchos pensaban original de Chespirito por su connotación jocosa, divertida y hasta caricaturesca, pertenece en realidad al compositor Jean-Jacques Perrey.
Perrey es considerado uno de los pioneros de la música electrónica, y en 1967 lanzó su disco "Moog Indigo" como parte del dueto francés "Perrey y Kingsley". Su canción "The Elephant Never Forgets" es la pieza conocida mundialmente como opening de "El Chavo del 8", la misma que tiene una fuerte inspiración de una pieza del compositor alemán Ludwig Van Bethoven.
En 1811, Beethoven escribió su Op. 113 N° 4 conocida como "Marcia alla Turca" (La Marcha Turca) que influenció fuertemente a Perrey en componer la canción que hizo inmortal el fallecido comediante mexicano.
Sin embargo, Chespirito no solo utilizó esta canción para los programas que produjo en Televisa, sino también usó las canciones "Country Rock Polka" y "Baroque Hoedown" para escenas de "Chespirito" y el tema de salida de El Chapulín Colorado.
El banco alemán Deutsche Bank ingresó por error 6.000 millones de dólares (5.300 millones de euros) a un cliente, según ha dado a conocer el diario británico Financial Times. El fallo, que se produjo en junio pero se ha conocido ahora, fue obra de un empleado júnior de la empresa en lo que popularmente se conoce como fat finger —dedo gordo—, una expresión que alude a la falta de pericia al insertar en el teclado la cantidad a transferir. El trabajador envió "la cantidad bruta en vez de la cantidad neta", según informa el prestigioso periódico británico, lo que propició un "error de varios ceros". La cuantía fue transferida a un fondo de capital riesgo estadounidense cuya identidad no ha trascendido y devueltos a Deutsche Bank un día después.
"La transferencia fue procesada por un miembro junior del equipo de ventas Forex en el mes de junio, mientras su jefe estaba de vacaciones", indicaron al Financial Times dos fuentes conocedoras de la situación. El banco ha declinado pronunciarse al respecto y se desconoce si el autor del fallo, cuyo nombre tampoco se ha hecho público, continúa formando parte de su plantilla. De todas formas, el multimillonario fallo pudo no ser fallo únicamente del trabajador: tras desvelarse la información, han surgido las primeras dudas sobre si la entidad germana llevó a cabo el "principio de los cuatro ojos" (traducción literal del inglés), por el cual cualquier operación de esta envergadura debe ser revisada por al menos otro empleado.
Deutsche Bank informó del incidente a las autoridades financieras británicas, el Banco Central Europeo y la Reserva Federal, según el diario británico. El error se ha conocido en un momento en que el banco alemán afronta una reestructuración de plantilla en la que planea disminuir el número de altos cargos tras anunciar unas pérdidas de 6.200 millones de euros en el tercer trimestre.
No es la primera vez que se producen errores similares a la hora de introducir las cantidades de una operación. Hace un año la Bolsa de Tokio anuló una batería de órdenes de compra por valor de 617.000 millones de dólares (unos 490.000 millones de euros) lanzadas por error, una cifra equivalente a la economía de Suiza, y en 2009, UBS ordenó por error la compra de obligaciones convertibles de Capcom por 217.000 millones de euros. En la mayoría de casos, este tipo de equivocaciones pueden ser rectificadas.