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martes, 23 de enero de 2018

Good Bye Rosie the Riveter


Una mujer vestida con mono azul, tocada con un pañuelo rojo de lunares blancos, remangándose para mostrar músculo. Rosie la Remachadora (Rosie the Riveter) se ha convertido en un icono global, asociado a la mujer trabajadora y el feminismo, aunque nació en Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial como una ilustración para animar a las mujeres a cubrir en las fábricas a los hombres que habían marchado al frente. La verdadera Rosie, quien inspiró el cartel, se llamaba Naomi Parker Fraley y falleció el pasado sábado a los 96 años en en el Estado de Washington, según The New York Times.
Otras mujeres se habían atribuido antes la identidad de la famosa obrera, pero seis años de investigación del académico James J. Kimble sirvieron para descubrir a Naomi, una camarera de California. Tercera de ocho hijos de un matrimonio de Tulsa (Oklahoma), nació en 1921. A los 20 años, tras el ataque a Pearl Harbour, se fue a trabajar a la estación Naval Aérea de Alameda junto a su hermana Ada, de 18.
Kimble dijo en una entrevista al Times que la búsqueda de la verdadera Rosie comenzó en 2010 y se acabó convirtiendo en una obsesión. Durante el proceso acabó descartando a la que hasta entonces se había convertido en la Rosie más plausible, la ya difunta Geraldine Hoff Doyle, que en 1942 había trabajado en una planta de prensar de metal.
El póster con el lema -“¡Podemos hacerlo!”-, obra del artista J. Howard Miller, había caído en el olvido tras la guerra, pero resurgió como un icono feminista en los 80. Con él, también se recuperó la foto de una mujer con un pañuelo rojo y lunares blancos en un torno de una fábrica que se consideró la inspiración de aquella campaña. Geraldine Doyle vio por aquel entonces la fotografía y creyó reconocerse en en ella. Hasta su obituario, de 2010, la despedía como la trabajadora icono de la Segunda Guerra Mundial.
El académico cree que la mujer lo dijo de buena fe, pero no entendía que nadie lo cuestionara y se puso a investigar hasta confirmar quién era aquella obrera. Y era Naomi Fraley, quien, por su parte, también se había reconocido a sí misma en la fotografía de la fábrica, en una exposición en 2011.
Kimble removió cielo y tierra para conseguir alguna copia de esa instantánea y por fin encontró la de un comerciante de antigüedades. Ponía la fecha -24 de marzo de 1942- y un breve texto que resolvería el entuerto: “La bella Naomi Parker parece que puede pillarse la nariz en el torno que está utilizando”. Luego fue en su busca. Vivía en California con su hermana Ada.
Fuente: https://elpais.com/internacional/2018/01/23/estados_unidos/1516662685_725483.html

lunes, 20 de noviembre de 2017

Santa Elena, aeropuerto inútil. Si lo viera Napoleón!!!!

El aeropuerto de Santa Elena
El aeropuerto de Santa Elena
60 pasajeros volaron al aeropuerto de Santa Elena, un pequeño territorio británico de ultramar ubicado en el medio del Atlántico. Quizás sin saberlo esos 60 pasajeros marcaron un hito en la breve historia del aeropuerto. A diez años de su anuncio de construcción y a casi un año de su inauguración oficial, fueron los primeros en llegar gracias a un vuelo comercial.
El gobierno británico había anunciado planes para construir un aeropuerto en la isla en 2005, pero chocó una y otra vez contra la imposibilidad. Los problemas para encontrar una firma de construcción confiable y las presiones financieras provocadas por la recesión global retrasaron el cierre del contrato hasta 2011.
El aeropuerto se abrió en forma oficial en junio de 2016, pero con una condición importante: grandes aviones no pueden aterrizar allí debido a los vientos peligrosos. El 18 de abril de 2016, un vuelo de prueba operado por Comair para British Airways, puntualmente un Boeing 737-800, necesitó tres intentos para lograr un aterrizaje exitoso. Desde junio, solo pequeños aviones privados pudieron utilizar algunas de sus pistas.
Más allá del escaso uso, el aeropuerto implicó un gran gasto para Gran Bretaña. 285 millones de libras esterlinas valió su construcción; un equivalente a 368 millones de dólares. De allí su apodo como "el más inútil del mundo". A fines del año pasado, un informe oficial aseguró que las condiciones climáticas no estuvieron previstas. "El aeropuerto no sirve ni a su pueblo ni a los contribuyentes que pagan los impuestos", sentenció.
Dentro de las previsiones, en 2015 estimaban que hasta 30.000 personas al año podrían visitar la isla Santa Elena una vez que se establecieran los enlaces aéreos. Sin embargo, la historia fue bien distinta. El 3 de mayo arribó el primer vuelo comercial desde Ciudad del Cabo, Sudáfrica; un Avro RJ86 que operó SA Airlink y tuvo 60 pasajeros a bordo.
 El aeropuerto tenía como objetivo atraer turistas. Que más personas conocieran los variados encantos de Santa Elena, desde su naturaleza y vida silvestre, ideales para un caminante, hasta su arraigo histórico. Es el lugar donde estuvo encarcelado Napoleón después de la batalla de Waterloo y su lecho de muerte. Su última residencia, Longwood House, ahora es un museo.

El reciente primer aterrizaje comercial parece ser el puntapié inicial para el fin de las desgracias del aeropuerto. La isla británica piensa designar una línea áerea para realizar vuelos regulares con Santa Elena como destino. El aeropuerto más inútil del mundo, entonces, perderá su exclusividad para ser uno de los más inútiles del mundo.
Fuente: https://www.infobae.com/turismo/2017/05/10/el-aeropuerto-mas-inutil-del-mundo-costo-368-millones-de-dolares-y-no-recibe-pasajeros/

domingo, 2 de abril de 2017

Pagando viejas deudas: Rusia terminó de pagar la deuda externa de la Unión Soviética

Resultado de imagen para Bosnia HerzegovinaRusia completó este martes el último pago de la deuda exterior contraída por la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), informó el viceministro de Finanzas ruso, Sergei Storchak.
"Hoy tuvo lugar la firma del acuerdo intergubernamental entre Rusia y Bosnia Herzegovina para regular las obligaciones contraídas por la antigua URSS", dijo el viceministro de Finanzas ruso a medios locales.
Storchak destacó que Bosnia Herzegovina, país que nació tras la desintegración de la antigua Yugoslavia, era el último país con el que Moscú aún no había saldado la deuda soviética.

Este último pago, vinculado con el déficit comercial entre la URSS y Yugoslavia, asciende a USD 125,1 millones y será ejecutado en un plazo de 45 días.
Rusia ya pagó en los últimos cinco años la deuda contraída por las autoridades soviéticas con Croacia, Serbia, Eslovenia, Macedonia y Montenegro.
La URSS fue disuelta a fines de 1991, en medio de un estancamiento de su economía y dos años después de la caída del Muro de Berlín.
Fuente: http://www.infobae.com/america/mundo/2017/03/21/rusia-termino-de-pagar-la-deuda-externa-de-la-union-sovietica/

sábado, 19 de noviembre de 2016

Curiosidades Nro.20: Presidentes ricos y pobres de Estados Unidos


Donald J. Trump, con una fortuna estimada por la revista Forbes en 3.700 millones de dólares, será el presidente más rico de la historia de los Estados Unidos. ¿Pero quiénes son los diez que encabezan la tabla hasta hoy?
Muchos se sorprenderán, pero el presidente más rico hasta 2016 fue el primero, George Washington, que a finales del siglo XVIII tenía más de 3.200 hectáreas de tierra productiva de primera calidad en su plantación de Mount Vernon, Virginia, la que era trabajada por unos 300 esclavos. Las posesiones de Washington (presidente entre 1789 y 1797) se estiman en 580 millones dólares, según los cálculos del sitio 24/7 Wall St., que valorizó y llevó a precios de 2016 las fortunas máximas que alcanzaron en su vida los 44 ex presidentes de los Estados Unidos.
Segundo se ubica otro de los llamados "padres fundadores" de los Estados Unidos, Thomas Jefferson (1801-1809), también un terrateniente de Virginia cuyos activos ascenderían hoy a 234 millones de dólares.
Más cerca en el tiempo, Lyndon B. Johnson (1963-1969) se ubica sexto entre los más ricos. No sólo tenía tierras, sino que también era el dueño de una estación de radio y TV en Austin, Texas, y fue el primer presidente que tuvo un avión propio. Su fortuna se estima en 108 millones de dólares.
En el séptimo puesto se ubica John Fitzgerald Kennedy, cuyos activos se estiman en 100 millones de dólares. Criado en una de las familias más ricas de los Estados Unidos, si hubiera llegado a heredar la fortuna de su padre, que lo sobrevivió (valorada en unos mil millones de dólares de hoy), Kennedy hubiese sido más rico incluso que Trump.
En el noveno puesto se ubica Bill Clinton (1993-2001), que no heredó dinero familiar ni hizo una gran fortuna en sus 20 años en la función pública, pero en cambio recaudó millones como orador y autor de libros desde que dejó la Casa Blanca. Hoy se estima que posee activos por 75 millones de dólares.
El presidente más pobre fue Harry Truman (1945-1953). Perdió parte de su herencia familiar en una fallida explotación minera de zinc y el resto cuando quebró el negocio de ropa que tenía con su socio. Truman era un hombre endeudado cuando llegó al Senado y luego a la Presidencia y, por la austeridad en la que vivía, el Congreso decidió duplicar el salario presidencial. Las dificultades económicas siguieron después de dejar el poder. Truman y su esposa fueron los primeros enrolados en el programa Medicare de asistencia de salud pública para mayores cuando el presidente Lyndon Johnson lo convirtió en ley una década después.
Fuente: http://www.infobae.com/america/eeuu/2016/11/16/los-10-presidentes-de-estados-unidos-mas-ricos-antes-de-donald-trump-y-el-mas-pobre/

domingo, 13 de diciembre de 2015

Canciones censuradas Nro.2: September Song (Kurt Weill - Lotte Lenya)


Los nombres Kurt Weill y Bertolt Brecht (entre otros) son sinónimo de políticas radicales e innovación cultural en la República de Weimar. Conocidos principalmente por el éxito de Die Dreigroschenoper (“La opera de los tres centavos”) pero también por numerosas otras piezas donde colaboraron, el dúo representaba todo lo que el régimen nazi declaraba como enemigo. El judío Weill y el marxista Brecht fueron, por ende, los primeros y más obvios blancos de la opresión cultural nazi. 
Kurt Weill nació el 2 de marzo de 1900 en una familia judía de Dessau, Alemania. Dado que su padre era cantor en una sinagoga, la familia apoyó las primeras inclinaciones musicales de Weill. De adolescente, comenzó a estudiar música con Albert Bing. Pronto empezó a componer y mostró una temprana predilección por la música vocal, que lo condujo al teatro musical. Luego se mudó a Berlín para continuar sus estudios y trabajó con Engelbert Humperdinck y Ferruccio Busoni. Si bien Weill no fue un muy buen alumno, logró sobrevivir dictando clases particulares y dirigiendo coros en la sinagoga.
El aspirante a músico prontamente pasó a ser parte de la vibrante escena cultural de Berlín de los años ’20. En 1922, se sumó al Novembergruppe, el grupo de artistas de izquierda de Berlín, que incluía a Hanns Eisler y Stefan Wolpe. Fundamentalmente presentaban trabajos de compositores modernistas como Berg, SchoenbergHindemith, Stravinsky y Krenek. Al principio, Weill tuvo algunos éxitos pero su sociedad con Brecht fue lo convirtió en una estrella internacional. 
“La opera de los tres centavos” se estrenó el 31 de agosto de 1928 y estaba protagonizada por Lotte Lenja, la esposa de Weill. Fue un gran éxito y ubicó a Weill como uno de los compositores más exitosos de la Alemania de Weimar. La poderosa música de Weill combinada con el cinismo y la crítica social del libreto de Brecht produjeron una de las creaciones culturales más importantes de la Europa de entreguerras. En marzo de 1930, se estrenó en Leipzig su Aufstieg und Fall der Stadt Mahagonny (“Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny”). A esas alturas, había mucha tensión entre Brecht y Weill, ya que ambos eran muy obstinados y eso generó muchos conflictos entre ellos. Además, a medida que la derecha política crecía en el poder, su trabajo era cada vez más criticado. Aunque las óperas de Weill continuaron siendo éxitos populares, las protestas nazis frecuentemente interferían con sus actuaciones y la presión de trabajar en tales condiciones estaba destruyendo su matrimonio también. Los directores de teatro se volvieron más reticentes a presentar su trabajo.
Como muchos otros artistas en su situación, Weill malinterpretó reiteradamente los desarrollos políticos y creyó que las cosas podrían mejorar. Eventualmente, se enteró de que tanto él como su esposa estaban en la lista negra de los nazis y que los iban a arrestar. Así que en marzo de 1933, cruzó la frontera con destino a Francia y esperaba que su estadía en París fuera temporaria. La continua colaboración de Weill con Brecht mientras estuvo en París no tuvo mucho éxito y su matrimonio prontamente terminó en divorcio. Luego se fue a los Estados Unidos, donde tenía la esperanza de reconstruir su carrera. Allí, se volvió a juntar con su ex esposa Lenja. Luego recordó:
Lenya y yo llegamos aquí en 1935 e inmediatamente nos enamoramos de este país. Y mi éxito aquí (que la gente habitualmente atribuye a la ‘suerte’) se debe principalmente al hecho de que adopté una actitud constructiva y positiva hacia el estilo de vida de Norteamérica y hacia las posibilidades culturales de este país. 
El tono seguro de esta afirmación oculta la dificultad y la lucha de sus primeros años en los Estados Unidos, donde sus obras no fueron exitosas y la joven pareja luchaba para mantenerse. Luego, Weill colaboró con el dramaturgo Paul Green en la obra anti bélica Johnny Johnson, y costeó sus gastos componiendo música cinematográfica. Recién en 1938, con el éxito musical de Knickerbocker Holiday, escrito por el dramaturgo Maxwell Anderson, Weill finalmente tuvo acceso a la escena teatral de los musicales de Broadway. Los otros dos  grandes éxitos que Weill tuvo en Broadway fueron escritos durante la guerra: Lady in the Dark, con letra de Ira Gershwin, y One Touch of Venus, una comedia musical. El compositor, sin embargo, nunca olvidó sus raíces y, a diferencia de muchos otros emigrantes que luchaban por disimular sus orígenes judíos, se convirtió en una de las primeras figuras en recordar el Holocausto y generar conciencia en la gente sobre la situación apremiante de los judíos de Europa. A pesar del éxito económico que tuvo en los Estados Unidos, nunca obtuvo el tipo de fama o influencia que disfrutó en los años de la República de Weimar. Siempre como un forastero, vivió al margen del entorno musical y hasta su muerte le negaron la membresía de la Academia Estadounidense de las Artes y las Letras. 
Tradicionalmente, los académicos dividieron el trabajo de Weill en dos partes principales: sus trabajos iniciales (especialmente las colaboraciones con Brecht) compuestos en Alemania y sus últimas producciones, escritas en los Estados Unidos. Algunos sostuvieron que sus primeros trabajos fueron superiores y condenaron el material escrito para Broadway y Hollywood aduciendo que era superficial y dirigido a las masas. Si bien las producciones que realizó luego de las colaboraciones con Brecht no eran tan políticas, durante su carrera en los Estados Unidos Weill llevó a cabo obras importantes donde criticaba el optimismo de Norteamérica y el estilo de vida de los norteamericanos. Trataba temas como la desigual distribución de la riqueza, la segregación y el efecto de la industrialización sobre las familias. El nivel de control sobre la estructura dramática de sus trabajos era inusual y Weill aprovechó dicha situación para incrementar la importancia social y el poder de sus obras. Musicalmente, compuso muchas canciones que tuvieron popularidad duradera, incluyendo la famosa canción Die Moritat von Mackie Messer.
Kurt Weill murió a los 50 años, el 3 de abril de 1950.
Fuente: http://holocaustmusic.ort.org/es/politics-and-propaganda/third-reich/weill-kurt/

viernes, 24 de julio de 2015

Las predicciones de Fidel Castro



Año 1973. La guerra fría es más fría que nunca, Richard Nixon jura su segundo mandato como presidente de los Estados Unidos y la guerra de Vietnam llega a su fin. Al regreso de una visita por el país del sudeste asiático, Fidel Castro, el comandante, participaba en una de sus habituales reuniones con la prensa internacional.

En un ambiente distendido, el periodista Brian Davis, de una agencia inglesa, le preguntó: "¿Cuándo cree usted que se podrán restablecer las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, dos países tan lejanos a pesar de la cercanía geográfica?"

El líder de la revolución cubana lo miró fijamente y respondió bien alto, para que le escucharan todos los que estaban en la sala. "Estados Unidos vendrá a dialogar con nosotros cuando tenga un presidente negro y haya en el mundo un Papalatinoamericano".

Algunos periodistas se rieron, otros, incrédulos, hicieron una mueca irónica y ninguno de los que estaba en la habitación -más preocupados por Vietnam que por cualquier otra cosa- creyó la predicción de un Castro metido en el papel de Nostradamus. Esa es la anécdota que el periodista y escritor argentino Pedro Jorge Solans rescató en un reciente viaje a la isla caribeña mientras realizaba un reportaje sobre las reabiertas relaciones entre EE.UU. y Cuba que publicó en El Diario de Carlos Paz.

Ese episodio histórico lo explica Eduardo de la Torre, que actualmente ejerce de taxista pero que en 1973 era estudiante universitario. Por aquel entonces era imposible pensar que Barack Obama, un hombre negro, podía llegar a ser presidente del país más poderoso del mundo. Tampoco parecía muy viable que un argentino fuera elegido Papa cuando a lo largo de los siglos la mayoría de Pontífices habían nacido de Italia y, más concretamente, de Roma.

"Fíjate tú chico, nadie le creía al comandante; pero cómo no creerle al comandante que resucitó más veces que Jesucristo", le dijó De la Torre a Solans. "Con todo respeto por Jesucristo. Porque oye chico, ¿cuántas veces mataron a Fidel? Cuente en la prensa internacional cuántas veces lo mataron y te darás cuenta tú de cuántas veces resucitó", añadió en una surrealista conversación.

Fuente: http://www.clarin.com/mundo/Fidel-Castro-Cuba-EE-UU-asombrosa-prediccion-1973_0_1399060294.html

viernes, 5 de abril de 2013

Nombres de calles de Buenos Aires 13: José Andrés Pacheco de Melo (1779-1840)

Nació en Salta y murió en Mendoza. Sacerdote, miembro del Congreso de Tucumán y firmante de la Declaración de la Independencia. Funcionario oficial y figura política. Fue condiscípulo de Martín Güemes, con quien mantuvo una amistad permanente. Ingresó en el seminario de Nuestra Señora de Loreto, en Córdoba. Se ordenó sacerdote, fue designado párroco en el pueblo de Libi-Libi en la provincia de Chichas (actualmente en el sur de Bolivia). Fue allí líder del movimiento de la independencia y organizó los recursos de que disponía su provincia para apoyar a los ejércitos revolucionarios en el Alto Perú. Enviado al Congreso de Tucumán, firmó la Declaración de la Independencia y permaneció en actividad hasta su disolución (1819).

Ejercía su presidencia en abril de 1818, cuando tuvo lugar la celebración nacional de la victoria de Maipú. Durante los difíciles años que siguieron a la anarquía de 1819, se aprovecharon sus buenos oficios como pacificador en Córdoba (1821) y San Juan (1825), al igual que como ministro de gabinete en Mendoza en las gestiones de los gobernadores Pedro Molina y José Albino Gutiérrez. Se retiró de la vida pública en 1825. Murió en 1840.

jueves, 20 de diciembre de 2012

Entendiendo algunas cosas 32: Por que avión caza nazi perdona la vida a avuón aliado


El 20 de diciembre de 1943, despegaba del campo de aviación RAF Kimbolton (Inglaterra) el bombardero B-17, llamado Ye Olde Pub, de la United States Air Force (USAF) con la misión de bombardear una fábrica de aviones en Bremen (Alemania). La tripulación de la aeronave estaba compuesta por Bertrand O.Coulombe, Alex Yelesanko, Richard A. Pechout, Lloyd H. Jennings, Hugh S. Eckenrode, Samuel W. Blackford, Spencer G. Lucas, Albert Sadok, Robert M. Andrews y al frente de todos ellos el joven teniente Charles L. Brown.
Consiguieron realizar la misión pero a un alto precio… el artillero de cola había muerto y 6 tripulantes más estaban heridos, el morro estaba dañado, dos motores fueron alcanzados y de los dos restantes sólo uno tenía suficiente potencia, el fuselaje estaba seriamente dañado por los impactos de las batería antiaéreas y los cazas alemanes, incluso el piloto Charlie Brown llegó a perder la consciencia momentáneamente. Cuando Charlie despertó consiguió estabilizar el avión y ordenó que se atendiese a los heridos.
Cuando pensaba que bastante tendrían con mantener la aeronave en el aire, llegó lo peor… un caza alemán en la cola. Todos pensaron que ya había llegado su momento, pero el caza en lugar de disparar se puso en paralelo del bombardero. Charlie giró la cabeza y vio cómo el piloto alemán le hacia gestos con las manos. Así se mantuvo durante unos instantes, hasta que el teniente ordenó a uno de sus hombres subir a la torreta de la ametralladora… pero antes de poder cumplir la orden, el alemán miró a los ojos a Charlie le hizo un gesto con la mano y se marchó. A duras penas, y tras recorrer 250 millas, Ye Olde Pub consiguió aterrizar en Norfolk (Inglaterra). Charlie contó a sus superiores lo ocurrido pero éstos decidieron ocultar aquel acto de humanidad. Pero el teniente no lo olvidó… ¿Por qué no los había derribado?
En 1987, 44 años después de aquel suceso, Charie comenzó a buscar al hombre que les había perdonado la vida a pesar de no saber nada de él y, mucho menos, si todavía estaba vivo. Puso un anuncio en una publicación de pilotos de combate:
Estoy buscando el hombre que me salvó la vida el 20 de diciembre de 1943.
Desde Vancouver (Canadá), alguien se puso en contacto con él… era Franz Stigler. Después de cruzar varias cartas y llamadas de teléfono, en 1990 lograron reunirse.
Fue como encontrarse con un hermano que no veías desde hace 40 años
Tras varios abrazos y alguna que otra lágrima, Chrarlie le preguntó a Franz: ¿Por qué no nos derribaste?
Franz le explicó que cuando se puso en su cola y los tenía en el punto de mira para disparar, sólo vio una avión que a duras penas se mantenía en el aire, sin defensas y con la tripulación malherida… no había ningún honor en derribar aquella aeronave, era como abatir a un paracaidista. Franz había servido en África a las órdenes del teniente Gustav Roedel, un caballero del aire, que les inculcó la idea de que para sobrevivir moralmente a una guerra se debía combatir con honor y humanidad; de no ser así, no serían capaces de vivir consigo mismos el resto de sus días. Aquel código no escrito les salvó la vida. Trató de guiarlos para sacarlos de allí, pero tuvo que desistir cuando se acercaban a una torre de control alemana; si hubiesen descubierto a Franz habría supuesto la pena de muerte.
Durante varios años compartieron sus vidas y en 2008, con seis meses de diferencia, fallecieron de sendos ataques al corazón. Franz Stigler tenía 92 años y Charlie Brown 87.

sábado, 15 de septiembre de 2012

El barco invisible de los americanos (Experimento Filadelfia)


USS Eldridge (DE-173), posible barco invisible???
A un hecho que ha surcado las décadas pero del que no estamos seguros de su veracidad lo llamamos leyenda, y sin duda existen centenares. Sin embargo, hay un mundo que es especialmente propenso a esconder este tipo de «cuentos»: el marítimo. Un claro ejemplo de ello es la historia del «Experimento Filadelfia», un mito que narra cómo, durante la II GM, un grupo de científicos norteamericanos trató de hacer que un buque de guerra y su tripulación se volvieran invisibles a la vista, intento que habría finalizado con trágicas y paranormales consecuencias.
Conocido también por el nombre de «Project Rainbow» («Proyecto Arcoíris») esta historia fue incluso llevada al cine por el director Stewart Raffill hace nada menos que 28 años. Así, en la película «The Philadelphia experiment», este estadounidense cuenta como dos jóvenes oficiales se ofrecen voluntarios para participar en un raro experimento, el que hoy nos ocupa. Pero este mito, tantas veces nombrado a lo largo del tiempo ¿fue real?
Los inicios de la leyenda
Según la leyenda, este experimento comenzó a tomar forma a partir de 1939, año en que una serie de científicos se interesaron por las investigaciones de Nikola Tesla–inventor y experto en electromagnetismo- yAlbert Einstein. Al parecer, y según determinaron los especialistas, creían posible que a partir del trabajo de estos dos expertos podrían lograr curvar los rayos de luz que llegan a los objetos para así volverlos invisibles.
Acorde al mito, el Gobierno de los Estados Unidos se interesó inmediatamente por este proyecto por ver en él grandes aplicaciones militares para sus buques de guerra. Y es que, los barcos norteamericanos estaban siendo arrollados por la potencia de los submarinos U-Boot alemanes en el Atlántico.
Por lo tanto, ante las ventajas que ofrecía esta nueva tecnología, el ejército norteamericano aceptó llevar a cabo un experimento en el que se pretendía, en términos del historiador y periodista Jesús Hernández, «emplear unos generadores eléctricos en el interior de un buque con el fin de formar campos electromagnéticos lo suficientemente potentes como para curvar las ondas de luz y radio alrededor del barco, logrando así hacerlo invisible, no sólo al radar, sino a la vista».
Alrededor de 1943, se seleccionó el navío en el que se realizaría esta prueba, el USS. Eldridge, un destructor de escolta que podía albergar hasta 200 marineros en su interior. Este barco de guerra contaba con un gran armamento para la época, lo que hizo que los responsables lo eligieran para hacer de él un arma definitiva.
El experimento
El experimento, según el mito, fue realizado por científicos norteamericanos (entre ellos, el propio Albert Einstein) e investigadores alemanes contrarios al régimen nazi. Para llevar a cabo la prueba, se seleccionó la base naval de Filadelfia, actualmente dedicada, entre otras cosas, a guardar navíos militares «jubilados».
En términos de Hernández, que insiste en señalar que esta historia no es más que un mito, se hizo una primera prueba «el 22 de julio de 1943» en las aguas del puerto de Filadelfia, y tuvo un relativo éxito. «El destructor quedó cubierto de una extraña luz verde hasta que desapareció a la vista de los testigos. La tripulación quedó en estado de shock y muchos sufrirían posteriormente desórdenes mentales» explica el historiador.
El presunto éxito, provocó que la marina estadounidense planificara una nueva prueba para cerciorarse de que era posible mantener la invisibilidad de este barco durante un largo período de tiempo, lo que haría que pudiese atravesar las líneas enemigas sin ser detectado. La imaginación empezaba a volar y los norteamericanos se creían inventores de la técnica militar definitiva.
Este segundo experimento tendría lugar presuntamente el 28 de octubre de 1943. Pero, esta vez, los resultados fueron mucho más catastróficos. Según la leyenda, alrededor del buque comenzó a materializarse un campo de energía perfectamente visible, a continuación, una neblina verde ascendió desde el casco y, de repente, el Eldridge desapareció. Sin embargo, se podía apreciar que aún se encontraba en el agua debido a las marcas que el peso del barco provocaba en el mar. Se cuenta que, momentos antes de volverse invisibles, varios marineros sufrieron desmayos y uno fue fulminado al instante. A su vez, se narra también que algunos sufrieron combustiones espontáneas o cayeron rendidos al suelo
Después, hubo una explosión luminosa y las marcas en el mar desaparecieron. «En esta ocasión, tras su desaparición en el puerto de Filadelfia, fue avistado durante quince minutos en Norfolk, a 600 kilómetros de distancia, por la tripulación de un mercante» explica el historiador. Por lo tanto no sólo se esfumó ante los ojos de los asombrados expertos, sino que el buque de guerra se teletransportó con toda su tripulación hasta otro punto del planeta.
Para corroborar esta historia, apareció un marinero que afirmaba haber visto en Norfolk durante breves minutos al Eldridge, justo antes de volver a desaparecer para regresar a su lugar de origen: «Un hombre que se identificaría como Carlos Allende, aunque su nombre real era Carl Allen, aseguró que algunos marineros del destructor quedaron fundidos con la estructura de metal del buque. También afirmó que algunos de los supervivientes sufrieron posteriormente súbitas desmaterializaciones»
Según Allende, las consecuencias fueron terribles para la tripulación, ya que los que no murieron sufrieron grandes trastornos mentales. El mito incluso afirma que los marineros que pudieron declarar tras el experimento atestiguaron que, cuando el Eldridge se desmaterializó, se sentían flotando sobre la nada. Tras este accidente, el proyecto fue cancelado inmediatamente, el instrumental desmantelado y los archivos y datos del proyecto presuntamente eliminados
Desmitificando el «Experimento Filadelfia»
A pesar de lo arraigada que está la leyenda del «Experimento Filadelfia» y que determinados investigadores han llegado a afirmar que podría ser cierto, Jesús Hernández, especializado en la II GM, no comparte esta opinión. «Hay que tener presente que este supuesto experimento no es más que un mito, sin que exista ninguna evidencia de que hubiera podido tener lugar» establece.
Para empezar, y entre los muchos elementos con los que no está de acuerdo, sentencia que es imposible que Albert Einstein participara en el proyecto. «Nadie pudo haber colaborado en él. Si se ha unido el nombre de Einstein al Experimento Filadelfia es porque este científico trató de unificar el electromagnetismo y la gravedad mediante una única teoría, aunque no tuvo éxito en el empeño; de ahí se ha deducido, sin ninguna base, que Einstein pudo haber estado detrás del experimento», asevera.
En segundo lugar, el historiador también afirma que en la época en la que presuntamente se llevó a cabo la prueba, los U-Boot no representaban un problema serio para sus acorazados. «En el verano de 1943, cuando supuestamente tuvo lugar el experimento, los submarinos alemanes habían dejado de ser un peligro para los barcos aliados que atravesaban el Atlántico» expone.
De hecho, afirma que los Aliados ya habían perfeccionado mucho sus tácticas para hacer frente a los U-Boot, contra los que si habían sufrido grandes derrotas anteriormente. «En cambio, antes, a mediados de 1941, la situación para los Aliados había sido dramática y Churchill incluso llegó a pensar que, si continuaba el ritmo de hundimientos, la guerra estaba irremediablemente perdida. Pero dos años después, el peligro había pasado», determina Hernández.
Finalmente, Hernández afirma que existe una incoherencia entre los datos que se presentan en esta leyenda. «El USS Eldridge era un destructor de la marina norteamericana que, según los datos que figuran en los archivos, entró en servicio después de la fecha del primer experimento, por lo que es difícil que pudiera ser el protagonista del misterioso episodio. Del mismo modo, en la fecha del segundo experimento, el USS Eldridge no se hallaba en Filadelfia» sentencia.
¿Realidad o ficción?
Pero, después de todo, lo que hay que preguntarse es una cosa: ¿fue el «Experimento Filadelfia» una realidad? Jesús Hernández lo ve claro: «No tengo dudas de que el Experimento Filadelfia como tal se trata de una leyenda, pensar que se logró hacer invisible un destructor y, no sólo eso, sino teletransportarlo a 600 kilómetros, es algo sencillamente inconcebible», explica. Sin embargo, deja la puerta abierta a una posible explicación lógica: «Cabría la posibilidad de que el USS Eldridge u otro buque se emplease para realizar algún tipo de prueba de carácter electromagnético que entrañó riesgos para la tripulación y que por eso se mantuvo en secreto. Ese tipo de experimentos no fueron infrecuentes durante la Segunda Guerra Mundial», finaliza.
Fuente:http://www.abc.es/20120914/archivo/abci-experimento-filadelfia-201209131543.html

jueves, 6 de septiembre de 2012

Pensando en 1899 el año 2000 por Jean-Marc Côté.

El ilustrador francés Jean-Marc Côté dibujó hace más de un siglo un mundo con bomberos voladores, maquillaje automático y un periódico parlante. Vea la galería

La visión de Jean-Marc Côté y de otros dibujantes de 1899 acerca del futuro no deja de ser sorprendente. Con su imaginación, concibieron un mundo en el que los bomberos tendrían alas para apagar mejor los incendios y en el que los maestros procesarían los textos para transmitirles mediante tubos el conocimiento a los alumnos.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Lo más divertido y llamativo era cómo se nota el tinte de la época en estas ideas, con cepillos grandes como los que usaban las bisabuelas para fregar el suelo o ballenas que transportarían a la gente debajo del agua.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
En algunos casos, lograron acertar, por ejemplo, con los aviones que tiran bombas y el “diario parlante”, bastante similar a los informativos radiales que llegarían a comienzos del siglo XX.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
La mayoría de las imágenes fueron producidas para la Exposición Universal realizada en el año 1900 en la ciudad de París. Luego, pasaron a decorar la caja de cerillas y de cigarrillos de ese entonces y, más adelante, a ser postales y láminas.

sábado, 18 de agosto de 2012

Inventos 3: Biografía de la máquina de escribir, por Osvaldo Soriano

Las ideas fueron grabadas durante siglos en las piedras de las cavernas, a un costo humano de generaciones enteras, luego se crearon las tablas labradas, el estilete sobre cera, la pluma de ganso con el pergamino, la pluma de acero para el papel y por fin, en 1868 Latham Sholes (1814-1890), un editor de Wisconsin, patentó la primera máquina de escribir.
Sholes había inventado un extraño aparato alimentado a tinta, pesadísimo, que no encontró muchos clientes. En 1873, la compañía Remington, fabricante de armas de precisión, le compró la patente en doce mil dólares (un valor a 1988 de 250.000 dólares) y ese año se inicia la historia comercial de esas máquinas…..
En 1874 Remington vendió las primeras cien máquinas, ya similares a las que se conocen hoy, Tenía cuarenta y cinco teclas y pesaba 17 kilos. Por primera vez en la historia, el hombre podía poner en claro sus ideas, aunque sólo con mayúsculas,
Naturalmente, la aparición del ruidoso aparato despertó vecinos, resquemores y rechazos: para escribir era necesario (…) memorizar un teclado caprichoso, que ordenaba las letras con una lógica imposible de comprender. Para ubicar ciertos símbolos había que activar palancas suplementarias y, colmo de colmos, los dedos se ensuciaban al rebobinar o cambiar la cinta. A veces el papel se rompía por un movimiento brusco y había que empezar toda la operación de nuevo.
Muchos escritores y periodistas se resistieron – sobre todo los franceses, refractarios a toda modernidad -, y siguieron hasta la primera década del siglo XX con la pluma de ganso. En 1878, la Remington 2 permitía escribir también en minúsculas, pero fue recién en 1880 que fue posible tener a la vista lo que se iba escribiendo al correr de las teclas. La empresa Smith lanzó cinco años más tarde el modelo Premier con bloqueo en fin de línea y rebobinado automático de la cinta. En 1897 la Underwood inventa los tabuladores y la máquina de escribir se convierte definitivamente en parte integrante del mundo de trabajo.
Las portátiles tardarían en llegar y luego de muchos fracasos, Olivetti de Italia crea la obra maestra, la Lettera22, única de la especie que tiene un lugar en el Museo de Arte Moderno de New York.-
Entre el invento de Scholes y la computadora hubo toda clase de máquinas eléctricas que mejoraban la velocidad la calidad sin aliviar mucho el trabajo. La primera, el modelo Executive de IBM, es de 1941, pero recién veinte años después el IBM conquistó el mercado a cabeza rotativa que transmitía la imagen absoluta de modernidad, pero que solo iba a perdurar hasta la llegada de las PC.
Fuente: “La escritura electrónica y la presunta muerte de la máquina de escribir” por Osvaldo Soriano, Revista Crisis 1988,  recopilado en “Cómicos, tiranos y leyendas” de Editorial Six Barral