viernes, 25 de mayo de 2012

Clyde Champion Barrow agradece a Henry Ford

El 23 de mayo de hace 78 años, los dos ladrones más famosos de la Gran Depresión morían acribillados por la Policía en una emboscada y sin posibilidad de salir del Ford último modelo que hasta entonces les había permitido huir de todos sus atracos.
Él se llamaba Clyde Chestnut Barrow y ella, Bonnie Elizabeth Parker y fueron traicionados por su propia banda.
Aunque se podría decir que él se llamaba Warren Beatty y ella Faye Dunamay, que son las caras por las que los conocemos todos por culpa de Hollywood. La gran pantalla hizo de los dos ladrones y asesinos más buscados por la Policía de Estados Unidos a principios de los 30 en unos héroes románticos.
Sin embargo, dejaron un rastro de policías y tenderos muertos; robaron bancos y gasolineras y secuestraban a inocentes para usarlos como escudo en su huída ante los agentes del orden. Disparabann y nunca preguntaban.
Clyde tenía apenas tenía 25 años y las autoridades le atribuyeron una docena de asesinatos. A Bonnie, con 23 años y ya casada con otro hombre del que huyó para irse con Clyde, fue su mejor cómplice. Ambos, pese a que el FBI no soporta que se les entronice, se convirtieron en mito en una época de profunda crisis económica.
Como ocurre a menudo en Estados Unidos (al estilo Al Capone, que fue encarcelado por evadir impuestos), Bonnie y Clyde cavaron su tumba el día que atravesaron la frontera de un Estado a otro con un coche robado. Porque ese simple gesto puso a todo el FBI en marcha para su caza y captura al cometer un delito federal.
Así que se preparó la trampa, se convenció a parte de la banda para que vendiera a sus líderes y una partida de seis agentes de varios estados y varios cuerpos les esperó a las afueras de Sailes (Luisiana), al amanecer.
Bonnie y Clyde murieron acribillados en el interior de su Ford V-8, Modelo B, el mismo vehículo que les había salvado en tantas ocasiones. Sólo un mes antes, Clyde Barrow había escrito al mismísimo Henry Ford para agradecerle la creación de un coche tan potente.
Ésta es la misiva, tal y como recoge el blog 'Letters of note' (el documento también está expuesto en el museo de Ford):
Muy señor mío:
Mientras tenga aire en mis pulmones, le seguiré agradeciendo el coche tan genial que usted ha fabricado. He conducido coches de Ford exclusivamente cuando podía escapar con uno. Por su velocidad sostenida y su capacidad de librarme de los problemas, Ford ha conseguido lo que ningún otro coche e, incluso aunque mi profesión no sea estrictamente legal, no le hace ningún daño a nadie que le diga qué gran coche tiene usted en el V-8.
Sinceramente suyo,
Clyde Champion Barrow".

miércoles, 23 de mayo de 2012

Subastan el pueblo francés Courbefy

El pueblo abandonado de Courbefy, que se encuentra junto a una fortaleza del siglo XIII, en la región de Limoges (centro de Francia), fue subastado este lunes por 520.000 euros, constató una colaboradora de la AFP.
El pueblo cuenta con 21 construcciones, cuadras para caballos, piscina y cancha de tenis.
Su comprador es el fotógrafo coreano Ahae, quien buscaba un lugar para poner en práctica sus "conceptos de estilo de vida orgánica" y aseguró que hará todo lo "posible para permitir que la naturaleza se desarrolle como debería hacerlo, sin interferencia del hombre o de actividades humanas".
El dueño anterior lo había adquirido en 2003 para rehabilitarlo y transformarlo en complejo hotelero, antes de quebrar y quedar debiéndole 650.000 euros al banco, lo que motivó esta subasta.

domingo, 20 de mayo de 2012

Sin palabras 64: Melones Yubari por 9880 Euros

Un lote de dos melones Yubari fue subastado este jueves en el norte de Japón por un millón de yenes, equivalentes a unos 12.400 dólares (9.880 euros), un precio evidentemente elevado, pero aún lejos del récord establecido en 2008.
Un comprador anónimo se quedó con el par de melones Yubari, de color anaranjado, en el primer día de las subastas en Sapporo, en la isla japonesa de Hokkaido.
En 2008, un lote idéntico de melones producidos en la ex ciudad minera de Yubari (en el norte del país) había sido subastado por 2,5 millones de yenes, equivalentes a 31.000 dólares (24.700 euros) al valor actual.
En Japón, donde una simple manzana puede costar más de 5 dólares (3,9 euros) y una cesta de cerezas unos 100 dólares (78,7 euros), los consumidores están habituados a pagar precios exorbitantes por frutas de calidad.
Fuente: http://es.noticias.yahoo.com/subastado-en-japón-un-lote-dos-melones-por-153439533.html

sábado, 19 de mayo de 2012

El murciélago de Bacardí

Muchos consumidores del recién logrado Ron Bacardí en 1862 eran analfabetos, por lo que la marca necesitaba una imagen tanto como un nombre. Los socios Facundo Bacardí y José León Boutellier escogieron como símbolo la imagen de un murciélago con alas extendidas. Al parecer estaban inspirados en parte por la imagen que aparecía en las vasijas de un galón que Magín Bacardí reciclaba como envases para el ron casero de su hermano. Otra explicación sobre el origen de la marca, potenciada en años posteriores por los publicistas de Bacardí, es que Facundo y Boutellier encontraron una colonia de murciélagos anidados en las vigas del techo cuando entraron en la destilería de Nunes que adquirieron en Santiago de Cuba. Las criaturas se habían visto atraídas por los dulces vapores de la melaza en fermentación. Otra versión sostiene, que al igual que los catalanes, los aborígenes taínos veían en los murciélagos un signo de buena suerte y se dice que Doña Amalia, esposa de Facundo, sugirió que el murciélago sería el símbolo apropiado para su nuevo emprendimiento cubano.
Extraído de “Bacardí y la larga lucha por Cuba” de Tom Gjelten

jueves, 17 de mayo de 2012

Personajes 4: Emilio Bacardí Moreau: Escritura, política y ron

Emilio Bacardí Moreau (1844-1922). Escritor, político, promotor cultural y empresario cubano. Apoyó la causa independentista. Fue alcalde de la ciudad de Santiago de Cuba y senador de la república.
Nacido en Santiago de Cuba el 5 de junio de 1844, fue hijo de Facundo Bacardí y Massó, comerciante de origen catalán que crearía la importante firma licorera Ron Bacardí —de la cual Emilio y sus hermanos fueron accionistas principales—, y de la santiaguera Amalia Moreau. En 1852 su familia se trasladó a Barcelona, donde Emilio Bacardí realizó estudios primarios y de pintura. De regreso a su ciudad natal, recibió la segunda enseñanza en el colegio San José, aunque sin alcanzar nivel superior, pues debía emplear parte de su tiempo en las labores de la empresa paterna. Mostró una temprana afición por la literatura; en 1867, el Liceo de Puerto Príncipe premió su memoria Conveniencia de reservar a la mujer ciertos trabajos.
Sus inquietudes políticas resultaron igualmente tempranas, primero en el movimiento reformista y, poco después, en las filas del independentismo, como participante en una frustrada conspiración que, tras el alzamiento del
Diez de octubre de 1868, intentaba deponer al gobernador del Departamento Oriental. Acusado de facilitar dinero y armas a los insurrectos, en 1876 fue condenado a cumplir prisión en Chafarinas.
Participó en la fundación del Partido Liberal Autonomista en Santiago de Cuba, pero también se involucró en las actividades conspirativas que culminaron en la
Guerra Chiquita, por lo cual fue deportado nuevamente en 1879. En 1896, una vez más, su activismo emancipador durante la Guerra de Independencia lo condujo a presidio –en esa ocasión en Ceuta-, bajo acusación de haber proporcionado armas a los patriotas. Su hijo Emilio —tenido de su primer matrimonio con María Lay—, alcanzaría el grado de coronel en el Ejército Libertador, como ayudante de Antonio Maceo durante la campaña invasora.
Tras el cese del dominio español, Emilio Bacardí fue designado alcalde de Santiago de Cuba, y elegido para el mismo cargo en 1901. Durante su activa gestión de gobierno creó, con la finalidad de conservar reliquias de la gesta libertadora, el museo que llevaría su nombre, así como una Academia de Bellas Artes y la biblioteca municipal —anexa al museo—, denominada Elvira Cape en honor a su esposa; obras todas financiadas en buena medida con su propio peculio. También promovió el empleo femenino, ofreciendo trabajo en el Ayuntamiento santiaguero a mujeres que habían quedado viudas o huérfanas a consecuencia de la guerra recién concluida.
Electo senador en 1905, elaboró un proyecto de ley sobre accidentes de trabajo, y otro para que solo se tuviese como legalmente válido el matrimonio civil. Al acontecer el levantamiento liberal de agosto de 1906, intentó sin éxito hallar una salida institucional al conflicto —mediante la renuncia de
Tomás Estrada Palma y la elección de un sucesor por el Senado—, para evitar una nueva intervención norteamericana.
En años posteriores, retirado de la política, se dio a la creación de una numerosa obra histórica y literaria. En la primera se destacan sus Crónicas de Santiago de Cuba, en diez tomos, que compilan en forma de efemérides el acontecer —político, comercial, cultural, religioso, etc— de su ciudad natal, desde que fue fundada por Diego Velázquez en 1514, y hasta 1902. También de carácter histórico son sus esbozos biográficos de los patriotas santiagueros Florencio Villanova y Pío Rosado, que publicó en 1920.
Cultivó varios géneros literarios como la crónica de viajes -en la que se destaca Hacia tierras viejas, recuento de sus viajes por Egipto y Palestina, en el cual muestra sus finas dotes de observador-, las narraciones para niños y el teatro. Su drama El abismo fue puesto en escena en 1912 por la compañía de Virginia Fábregas, y publicado por la revista Cuba Contemporánea.
Sin embargo, como literato sobresale sobre todo por su novelística de carácter histórico; particularmente por Vía crucis -vívida estampa de los sacrificios y sufrimientos ocasionados por la
Guerra de los Diez Años- y por Doña Guiomar, notable intento de recrear la atmósfera de envidias y conflictos cotidianos en que se desarrollaba la vida en Santiago de Cuba durante las primeras décadas de la villa. En Doña Guiomar, Bacardí muestra notable capacidad para conseguir una ambientación verosímil y construye una atractiva trama, por más que en su desarrollo se permita, en ocasiones, apreciables libertades cronológicas.
Algunas de sus obras quedaron inéditas y se publicaron años después de su muerte. Así, Cuentos de todas las noches, para niños, y un enjundioso Epistolario, ambos editados por su hija y albacea literaria, Amalia, autora también de su biografía más completa.
Fue miembro de la Academia de la Historia de Cuba y de la Academia Nacional de Artes y Letras.
Falleció en Cuabitas el 28 de agosto de 1922.
Fuente:
http://www.encaribe.org/index.php?option=com_content&view=article&id=1326:emilio-bacardi-moreau&catid=89:historia&Itemid=103