miércoles, 9 de junio de 2010

Caminando 7000 km para escapar

El escape más largo de la historia
En marzo de 1942, un grupo de soldados indios que patrullaban en el Himalaya se sorprendieron al ver a cuatro hombres vestidos con pieles de animales caminando erráticamente y a tropiezos por un sendero de la montaña. Los soldados se asombraron aún más, cuando aquellos cuatro desconocidos que hace poco apenas se podían mantener en pie, extrañamente se echaron a reír y a bailar, se abrazaban y cantaban. Los cuatro tenían motivo para alegrarse: era el fin de una caminata de más de 7000 kilómetros huyendo desde un campo de trabajo soviético en Siberia. El escape y la odisea habían durado 11 meses.
En la actualidad, Witold Glinski es el último superviviente de aquella odisea, considerada el más grande escape de la Segunda Guerra Mundial. Aquí su historia.
Witold Glinski era un adolescente polaco que vivía en la ciudad fronteriza de Glebokie cuando su país fue invadido por la Unión Soviética en 1939. Recordemos que para esa época los soviéticos eran aliados de Hitler.......



.....Fue arrestado junto a toda su familia y luego separado de sus padres. Lo acusaban de hacer espionaje para el enemigo y lo llevaron a la prisión de Lubianka en Moscú, y con apenas 17 años de edad fue condenado a 25 años de trabajos forzados en un gulag de Siberia.
Para Witold a su corta edad esta sentencia era prácticamente una pena de muerte y él lo sabía. Había escuchado sobre las terribles condiciones de trabajo en aquellos campos de los cuales nadie salía vivo, tenía muy claro que sólo podría esperar la muerte o intentar escapar. Con este sombrío panorama Witold comenzó a planear su fuga en febrero de 1941 cuando fue trasladado al Campo de trabajos forzados 303 de Irkutsk, ubicado 400 millas al sur del Círculo Polar.
Se ofreció como voluntario para trabajar como leñador y en secreto iba dejando señales en los árboles, señalando el camino hacia el sur, hacía el mundo libre.
Luego hizo amistad con la esposa del comandante del campo de prisioneros, quien le pidió de favor que le arreglara su radio que se había dañado.
"Ella me recompensó con una taza de té dulce y una rebanada de pan. Pero lo mejor de todo fue que encima de un escritorio había un mapa de Asia.”
Mientras tomaba su té muy despacio, Witold trataba desesperadamente de memorizar los detalles del mapa. La esposa del comandante pudo leer su mente y sabía que aquel joven intentaría escapar.
"Luego ella me dijo: Te daré ropa buena ropa y zapatos cómodos." "También un me regaló un paquete de carne seca, medias tejidas a mano y ropa interior larga."
En medio de una gran tormenta de nieve la noche del 9 de abril de 1941, tomó su mochila que sólamente era una manta atada en las esquinas y cavó un túnel bajo la alambrada. Cuando logró pasar hacia el otro lado, se percató de que seis hombres lo habían estado siguiendo en complicidad y silencio.
"Les dije que ibamos a caminar por lo menos durante 20 horas al día, que si no les gustaba, podían sentarse y esperar a los rusos."
"El clima era demasiado hostil ese momento como para que las patrullas nos salgan a buscar. Ningún animal o persona asomaría las narices con ese clima, así que era nuestra única oportunidad. El objetivo inmediato era salir de Rusia. La frontera estaba a 1.600 kilómetros de distancia. Yo sólo trataba de dirigirme hacia el sur."
Durante dos noches corrieron a campo traviesa sin pausa y se escondían durante el día para comer y tratar de dormir algo. No había señales de persecución, la nieve había cubierto sus huellas, y hasta aquí, la elección de la ruta de escape hacia el sur parecía ser la correcta.
Los siete fugitivos establecieron un sistema de caminata. Un hombre iba al frente abriendo el sendero por el bosque, y dos al final del grupo iban borrando las huellas con ramas de pino.
La primera vez que se sintieron a salvo y realmente pudieron descansar fue luego de cruzar el Río Lena, y fue también ahí donde probaron el primer alimento fresco después de nueve días, un pez que capturaron a través de un hueco sobre el hielo.
Casi no se conocían entre compañeros. No se hablaba mucho ni se atrevían a confiar unos en otros. Su relación fue construida bajo la sospecha y sin conversar, en silencio.
Smith era un misterioso estadounidense que había estado trabajando como ingeniero en Moscú, cuando fue detenido. Batko era ucraniano, buscado por asesinato en su país natal, musculoso y decidido; siempre actuaba con fiereza. Zaro era propietario de una cafetería en Yugoslavia y los otros tres eran soldados polacos.
Se dieron cuenta que para sobrevivir dependían los unos de los otros, y Witold se hizo cargo del grupo. Como creció en una zona rural de su país, había aprendido que plantas y cuales hongos eran comestibles, tenía conocimientos de pesca y sabía algo de cazar animales con trampas.
Cierto día encontraron un venado atrapado en una quebrada. Esto les proveyó de comida durante varios días y con su piel se inventaron unos rudimentarios calzados porque ya no soportaban el dolor producido por las botas que les dieron en prisión.
Días antes de llegar a la frontera con China les ocurrió un suceso que todavía se mantiene vivo en la memoria de Witold. En medio del camino encontraron a una aterrorizada joven polaca de 18 años llamada Kristina Polansk, que había huido descalza por el bosque. Estaba escapando de los rusos que habían matado a su familia y tratado de violarla.
Le hicieron un par de mocasines con lo que les sobraba de la piel de venado, y construyeron una camilla con un par de troncos delgados y algo de yerba seca para transportarla.
Cruzaron la línea del ferrocarril Transiberiano cerca de la zona de Mongolia, y allí lastimosamente Kristina contrajo la peste. Ella se negó a continuar la travesía, poco después cerró los ojos y murió.
La enterraron en una zanja poco profunda y cubrieron su cuerpo con piedras. Lloraron juntos como compañeros por primera vez, luego estuvieron largo rato en silencio y poco después continuaron la caminata.
Poco a poco el paisaje fue cambiando, los campos y bosques empezaron a dar paso a las dunas de arena y rocas desnudas, y los caminantes llegaron a su prueba más dura y sofocante, con temperaturas de 40 º C durante el día, de congelación en la noche y devastada por las tormentas de arena. Se encontraban el Desierto de Gobi que cubre el sur de Mongolia y parte del norte de China.
La desesperación era total y el hambre los martirizaba, pero pronto se dieron cuenta de que el desierto estaba poblado de serpientes y se dedicaron a cazarlas con sus bastones. Era una actividad agotadora porque se les escabullían en la arena y al seguirlas, los hombres se deshidrataban más. Cuando lograban atrapar una, le cortaban la cabeza y procedían a quitarle la piel y la médula espinal -por miedo al veneno-. Luego la cortaban y la hervían en muy poca agua porque casi no tenían. Los que al inicio se resistieron a comer serpiente, con el pasar de los días no tuvieron otra opción.
Dos soldados polacos empezaron a sentirse enfermos y al poco tiempo mostraron síntomas de escorbuto, el deterioro fue progresivo y murieron al poco tiempo.
En octubre de 1941, a seis meses de haber escapado, ya se encontraban avanzando por el Tíbet, donde pudieron ayudar a granjeros y pastores a cambio de alimento y refugio. Su siguiente paso fue escalar el Himalaya que también cobró su víctima. Otro de los soldados polacos murió al caer en una grieta profunda mientras descansaba sobre una cornisa que se derrumbó.
En las dos últimas semanas de su marcha, Witold se encontraba muy débil y enfermo y sólo recuerda fragmentos e imágenes vagas. Apenas recuerda que su cabello le había crecido tanto que le servía como bufanda en la noche.
Sus rudimentarios mocasines de piel los habían protegido de la nieve y del desierto, y aunque a jirones y flequillos, los pantalones que les dieron en la prisión todavía les duraban. Ver a ese grupo de sobrevivientes debe haber sido lastimero.
Un sherpa local se conmovió viéndolos tan maltrechos y los condujo a través de las montañas, a lo largo de caminos tan estrechos que tenían que caminar de lado para no caer al precipicio, hasta que los dejó en una ruta cercana a lo que ahora es Bangladesh.
Witold aún recuerda que era un camino empinado y polvoriento, llevaban varios días sin comer y casi no podían mantenerse en pie. En eso vieron que un vehículo militar se acercaba y pudieron divisar hombres uniformados y armados con cuchillos de aspecto terrible.
"Me dije a mí mismo: Este es el fin!" Entonces me di cuenta de que estos hombres estaban bien vestidos, bien disciplinados, definitivamente no eran rusos. "
De hecho eran Gurkhas, que los recibieron con una bienvenida muy británica, una jarra de té y un plato de sándwiches de pepino; luego fueron trasladados a un hospital de Calcuta. El largo camino había terminado.
La fuga más larga de la historia había sido concluida después de once meses de caminata y habían cubierto una distancia de 4500 millas, o sea más de 7000 Kms.
Pero para Witold Glinski este no fue el final de la guerra, ya que cuando llego a Gran Bretaña se unió al resto de tropas polacas que apoyaron en el desembarco de Normandía, donde también recibió una herida de bala en combate.
La guerra ya había terminado y en 1956 fue lanzado en Gran Bretaña el libro The Long Walk escrito por el polaco Slawomir Rawicz, que se convirtió en un bestseller a nivel mundial. En este libro, Rawicz se hace pasar por uno de los sobrevivientes, pero luego se descubrió que había tenido acceso a documentos oficiales e interrogatorios de los verdaderos protagonistas para poder plagiar la historia.
Witold sabía que su historia había sido robada, pero nunca protestó porque quería olvidar la guerra y concentrarse en su vida actual, donde ya había contraído matrimonio y se dedicó a trabajar en la construcción de autopistas hasta jubilarse.
Caminaron más de 7000 Kms desde el campo de trabajo de Irkutsk hasta el territorio donde actualmente es Bangladesh. Prácticamente cruzaron de norte a sur el continente asiático. Para que tengan una idea más clara, es la misma distancia que separa Nueva York de París, la misma distancia desde Madrid hasta La Habana en Cuba, o como desde Buenos Aires hasta Ciudad de México.

martes, 8 de junio de 2010

"CLARIN", el gran diario argentino.-

En la actualidad, el Gobierno Argentino, encabezado por la Presidente Cristina Fernandez de Kirchner, se encuentra enfrentado con el principal multimedio de prensa "Clarín". A los fines de mostrar que los enfrentamientos entre el diario Clarin y los distintos Presidentes que pasaron por la Casa Rosada son reiterados, por favor escuchen el audio del discurso del ex-Presindente Raúl Ricardo Alfonsín del 13 de febrero de 1987.-


lunes, 7 de junio de 2010

Efemerides Nro.2: Día del Periodista

El Día del Periodista fue establecido en 1938 por el Primer Congreso Nacional de Periodistas celebrado en Córdoba, en recuerdo del primer medio de prensa con ideas patrióticas. El 7 de junio de 1810 Mariano Moreno fundó la "Gazeta de Buenos Ayres", primer periódico de la etapa independentista argentina. La Primera Junta indicó por decreto su fundación por ser necesario anunciar al público los actos oficiales y las noticias exteriores y locales. Sus primeros redactores fueron Mariano Moreno, Manuel Belgrano y Juan José Castelli.


El Día del Periodista fue establecido en 1938 por el Primer Congreso Nacional de Periodistas celebrado en Córdoba, en recuerdo del primer medio de prensa con ideas patrióticas.-

viernes, 4 de junio de 2010

South Africa 2010. Nro.4: Inglaterra

Siguiendo con los himnos y la necesidad de escucharlos antes de un partido de fútbol, llega el momento de analizar el Himno Inglés, que orgullosamente entonan: "... Dios salve a nuestra graciosa Reina, larga vida a nuestra noble Reina, Dios salve al Reina!. Envíanos a ella victoriosos...Oh Señor Dios, dispersa a nuestros enemigos y hazlos caer...."

jueves, 3 de junio de 2010

Argentina mejor país del mundo (Parte XXI). No paramos de comprar autos

El patentamiento de autos creció un 26% interanual en mayo.-
Según el relevamiento difundido por el organismo, durante el mes pasado se patentaron 50.715 vehículos. De esta forma, el acumulado en lo que va del 2010 se ubicó en 282.177 unidades.
En este sentido, Dante Álvarez, presidente de ACARA, sostuvo que “finalizamos los 5 primeros meses del año con un incremento interanual promedio que supera el 20% y si le sumamos los últimos dos meses del 2009, donde también se creció a un buen ritmo, ya son 7 los meses ininterrumpidos de crecimiento".
"Estas cifras nos permiten suponer que llegaremos a la mitad del año por encima de las 320.000 unidades y, si tenemos en cuenta que en el primer semestre generalmente se alcanzan el 55% de las ventas anuales, podemos proyectar un 2010 que supere el récord histórico del año 2008 en el que se habían patentados 610.000 unidades", agregó.
"La cuestión clave está en los niveles de producción de la industria, ya que si ésta acompaña a la fuerte demanda y podemos responder a estas ventas en crecimiento, no tengo dudas de que se podrá alcanzar una cifra récord”, completó Alvarez.

miércoles, 2 de junio de 2010

El mundo que no miramos!!

si se ponen dos latas de Coca-Cola –una normal y otra light– en un recipiente con agua, la primera se hundirá como una piedra, mientras que la segunda flotará,

El azúcar es mucho más denso que el edulcorante y que el agua y una Coca-Cola normal tiene el equivalente a 11 cucharadas. Por tanto, un refresco normal es más denso y al ponerlo en el agua se hundirá; en cambio el refresco light, siendo menos denso que el agua, flotará.

martes, 1 de junio de 2010

Efemerides Nro.1: Marilyn Monroe


Marilyn Monroe, de verdadero nombre Norma Jean Baker (o Norma Jean Mortenson, apellido de su padrastro), nació el 1 de junio de 1926 en Los Ángeles, en el estado norteamericano de California
Biografia; El 5 de agosto de 1962, la actriz estadounidense Marilyn Monroe, el gran mito erótico de los años cincuenta, fue hallada muerta en su casa de Hollywood......





......... Aunque el forense dictaminó que la actriz se había suicidado con una sobredosis de somníferos, las causas de su muerte permanecen aún confusas; se apreciaron algunas contradicciones en el informe médico de su trágico fin. Las dificultades profesionales y su agitada vida sentimental parecieron estar en el origen de su muerte. En cualquier caso, la jovialidad y el vivir desenfrenado y despreocupado que muchas veces había representado en el cine y fuera de él se corresponden poco con el verdadero perfil de su vida, marcada por las contradicciones y los complejos de una niñez y una juventud desgraciadas, seguidas después de un éxito arrollador al que no supo hacer frente, ni siquiera cuando creyó encontrar, junto a personalidades como Arthur Miller, la estabilidad y la seguridad que persiguió durante toda su vida.


Marilyn Monroe en una imagen de 1953

Marilyn Monroe, de verdadero nombre Norma Jean Baker (o Norma Jean Mortenson, apellido de su padrastro), nació el 1 de junio de 1926 en Los Ángeles, en el estado norteamericano de California. Hija de Gladys Baker, quien nunca le comunicó la identidad de su padre, su primera infancia fue muy dura. Su madre la dejó en manos de un matrimonio amigo hasta que cumplió siete años; entonces se la llevó a vivir consigo. Pero un año más tarde Gladys fue internada en un sanatorio psiquiátrico en el que se le diagnosticó una esquizofrenia paranoide, enfermedad que luego Marilyn creería haber heredado, especialmente cuando era internada por sus frecuentes depresiones. Su infancia y adolescencia transcurrieron entre un orfanato (en el que ingresó a la edad de nueve años y trabajó como ayudante de cocina), la casa de sus abuelos y las de varias familias que la adoptaron. En una de estas casas de acogida sufrió al parecer abusos sexuales por parte del cabeza de familia cuando contaba ocho años.

Nada hacía pensar que Norma Jean tuviera una futura carrera como actriz, ni tan siquiera el hecho de que su madre, una mujer extraordinariamente atractiva, hubiera trabajado durante un tiempo como montadora de negativo en Consolidated Film Industries. Marcada por la inestabilidad emocional y la pobreza, a los dieciséis años, tras abandonar sus estudios, se empleó en una planta de construcción de aviones. En la misma fábrica conoció a un mecánico de 21 años, James Dougherty, con quien contrajo matrimonio el 19 de junio de 1942 y de quien se divorciaría cuatro años después.

De modelo a actriz

Ese mismo año de 1946 un fotógrafo de modas la descubrió y la convenció de que se hiciera modelo. Así, la aún llamada Norma Jean comenzó su carrera como modelo bajo la tutela de la agente Emmeline Snively, que le sugirió cambiar el color de su cabello, que era castaño de nacimiento, por el característico rubio platino. Durante esta época, Norma Jean realizó un sinfín de campañas publicitarias, siendo muy recordadas las que hizo para anunciar trajes de baño. Paralelamente, su carácter inquieto y deseoso siempre de adquirir nuevos conocimientos la llevó a tomar clases de arte dramático en el Actor's Lab de Hollywood y a asistir a cursos de literatura en la Universidad de Los Ángeles (UCLA).



El rostro de la modelo comenzaba a ser muy conocido. Sus innumerables trabajos publicitarios hicieron que en 1947 el magnate Howard Hughes, propietario de la compañía cinematográfica R.K.O., le ofreciera hacer unas pruebas de pantalla con el objeto de saber si podía dar juego ante una cámara cinematográfica; pero Norma Jean prefirió aceptar una oferta de la 20th Century Fox para trabajar unos meses como actriz de reparto. Intervino en tres películas olvidables en los que no fue debidamente acreditada, y ya entonces se verificó el cambio de nombre: Norma Jean pasó a llamarse Marilyn Monroe. Uno de sus primeros papeles era de figurante entre una multitud; se trataba de la película de Frederick Hugh Herbert Scudda Hoo! Scudda Hay!, con June Harver. En un momento del film, Marilyn se separaba del grupo para saludar a la actriz principal. Esta escena, sin embargo, se cortó luego en el montaje, y Marilyn recordaba algunos años después: "Una parte de mi espalda es visible en un plano, pero nadie lo supo aparte de mí y algunos amigos íntimos."

Un año después la Fox rehusó renovarle el contrato, por lo que aceptó uno nuevo de parecidas características en Columbia. Para esta compañía actuó en la comedia musical Ladies of the chorus (1948), de Phil Karlson. Marilyn era una modesta bailarina de striptease llamada Peggy Martin y cantaba dos canciones. Para preparar este papel recibió lecciones del director musical de la Columbia, Fred Karger, con quien se cree que mantuvo relaciones íntimas. Al año siguiente participó en el que sería el penúltimo filme de los hermanos Marx más o menos al completo (Groucho, Harpo y Chico), Amor en conserva (Love Happy), de David Miller. En la película, Marilyn contoneó sus caderas con tanta donosura que Groucho, que interpretaba al detective Sam Grunion, manifestó por ella con su proverbial histrionismo un bullicioso deseo.


Con Groucho Marx en Amor en conserva (1949)

A continuación consiguió, ya para la productora Metro Goldwyn Mayer, un papel breve pero de suma importancia para su futuro como actriz: en el excelente thriller de John Huston La jungla de asfalto (The Asphalt Jungle, 1950), interpretaba con bastante soltura a Ángela, la amante de un gángster al que acaba por traicionar. El siempre atento Joseph L. Mankiewicz, que había iniciado su carrera como realizador cuatro años antes, reparó en la joven Marilyn y le ofreció otro pequeño pero suculento papel en su melodrama Eva al desnudo (All About Eve, 1950). En esta película interpretaba a una superficial aspirante a actriz en lo que podríamos calificar como uno de los primeros papeles que respondían al estereotipo que más tarde se crearía de ella.

Poco antes, en 1949, Marilyn, que durante un tiempo compaginó las profesiones de actriz y modelo, dio su primer golpe en aras de la celebridad al posar para una sesión fotográfica cuyo resultado es aún hoy una de las más genuinas imágenes de una pin-up girl. Se trata de las imágenes que muestran en tomas cenitales a Marilyn desnuda sobre un cubrecamas de color rojo. Algunas de las fotos aparecerían ese mismo año en un calendario, y algo después, en 1953, una de ellas sería la portada del primer número de la famosa revista erótica Playboy. Esto, sin duda, fue un verdadero acontecimiento mediático, quizá de los primeros que pueden ser comparados a los que se dan hoy día.

Mientras tanto, la actriz no abandonaba su carrera en el cine. Tras realizar algunos papeles secundarios no demasiado destacables, en 1952 apareció en algunos títulos de cierta importancia, bien por sus directores, bien por el trabajo que desempeñó en ellos: Encuentros en la noche (Clash by night), de Fritz Lang; No estamos casados (We're not married), de Edmund Goulding; el episodio que Henry Koster realizó para el film colectivo Cuatro páginas de una vida (O´Henry's Full House); y la película de intriga Niebla en el alma (Don´t bother to knock), de Roy Ward Baker, en el que encarnó de manera muy convincente al personaje de Nell Forbes.


En Niebla en el alma (1952)

Marilyn estuvo verdaderamente espléndida en su papel de Nell, una niñera perturbada que había intentado suicidarse en el pasado y que, desesperada y medio loca tras haber perdido a su gran amor, se disfraza ahora con las joyas de su señora para seducir a un atractivo piloto. La niña a la que debe cuidar aquella noche, Benny, frustra sus planes, por lo que la alucinada muchacha la amenaza primero con destriparla con tanta facilidad como a una muñeca, y luego la amordaza y la ata a la cama. En esta sádica y desquiciada relación con la pequeña, Marilyn dio muestras de una convincente crueldad que, al tiempo que desvelaba sus excelentes dotes dramáticas, tal vez le trajo a la memoria los horrores sufridos durante su propia infancia. Fue sin duda uno de los mejores papeles de su carrera.

Estrella de la comedia

Pero el filme realmente importante de ese año fue la comedia de enredo Me siento rejuvenecer (Monkey Business), de Howard Hawks, el director que junto a John Huston y Billy Wilder tal vez supo extraer lo mejor de Marilyn Monroe. En esta comedia, verdadero clásico del género escrita por Ben Hecht, Charles Lederer y I.A.L. Diamond, hacía el papel de una secretaria rubia y tonta junto a dos verdaderos monstruos del género, Cary Grant y Ginger Rogers. La maestría de la puesta en escena y la espléndida carpintería dramático-cómica de la película era lo que estaba necesitando la carrera de Marilyn, que por fin podía demostrar su valía más allá de los estúpido que pudiera ser el personaje que interpretara. Además, y como se vería más adelante, fue en la comedia más o menos pura donde la actriz dio lo mejor de sí misma.

En 1953 iba a hacer las primeras tres películas en que su contribución era importante. En primer lugar, Niágara , un filme de suspense a lo Hitchcock que dirigió el siempre eficiente Henry Hathaway, pero que no era el tipo de producción idónea para la actriz. Mucho más importante, ya que tal vez es el título que marca el inicio de Marilyn Monroe como estrella y como mito sexual, es Los caballeros las prefieren rubias (Gentlemen prefer blondes), una nueva comedia, esta vez musical, de Howard Hawks.

Los caballeros las prefieren rubias, basada en una ingeniosa novela de Anita Loos, contaba la historia del enfrentamiento de dos coristas, una morena, la turgente Jane Russell, y otra rubia, Marilyn, que tratan de cazar a uno de los solterones más deseados y ricos de América. En esta película, plagada de excelentes gags y de provocativos números musicales, Marilyn demostró que era, además de una buena actriz de comedia, una notable cantante y bailarina, con un estilo personal y muy sugestivo. De hecho, el buscado personaje masculino, que interpretó Charles Coburn, optaba finalmente por quedarse con Lorelei Lee, la rubia.


Marilyn en Los caballeros las prefieren rubias
y Cómo casarse con un millonario (1953)


El tercer trabajo que hizo ese año fue un filme argumentalmente bastante parecido, Cómo casarse con un millonario (How to marry a millionaire), de Jean Negulesco, en el que Marilyn y otras dos actrices, esta vez Betty Grable y Lauren Bacall, se proponían conquistar a un millonario a toda costa. No tan exuberante ni rotunda como la anterior, era una película que explotaba en clave de comedia la disparidad de físicos y caracteres de las tres intérpretes femeninas y, por tanto, resultaba un trabajo muy a la medida de las aptitudes de Marilyn Monroe. Como consecuencia de estos sensacionales trabajos, en 1954 le sería otorgado el prestigioso Globo de Oro a la mejor actriz.

Convertida en menos de un año en una de las estrellas más rutilantes del firmamento cinematográfico hollywoodiense, el 14 de enero de 1954 contrajo matrimonio con el mítico jugador de béisbol Joe DiMaggio, uno de los primeros deportistas estadounidenses cuya popularidad era comparable a la de una estrella del cine. La boda fue uno de los acontecimientos sociales más sonados de ese año, pero sólo unos meses después, el 27 de octubre, DiMaggio y Marilyn se divorciaron. A pesar de ello, y según el testimonio de amigos de la actriz, Joe DiMaggio fue, de los tres maridos que tuvo, el único al que quiso realmente.


Joe DiMaggio

Cinematográficamente hablando, 1954 no fue un gran año si se compara con el precedente o con los siguientes. Participó en dos títulos; el primero fue un peculiar cruce entre el melodrama y el western que dirigió Otto Preminger, Río sin retorno (River of no return), un buen filme coprotagonizado con Robert Mitchum en el que Marilyn no brilló especialmente. El segundo, la comedia musical Luces de candilejas (There's no business like show business), realizada por Walter Lang, resultó de un nivel muy inferior a las que había protagonizado el año anterior.

En la cumbre

Pese a los éxitos profesionales que había obtenido en poco tiempo, su vida personal no era nada satisfactoria. Además del reciente fracaso sentimental con DiMaggio, no cesaba de luchar para demostrar que era algo más que una cara y una figura bonitas. Cuanto más se convertía en una sex-symbol, más intentaba no sucumbir a la conformista imagen que proyectaba. El acoso al que era sometida por parte de los directivos de las productoras era constante. Si en sus filmes ella atraía al hombre con su cuerpo y su inocente encanto, en la vida se jactaba de no haber aceptado nunca acostarse con los productores y jefes de los estudios, algo que a buen seguro le habría facilitado las cosas para conseguir mejores papeles, sobre todo en los inicios de su carrera.

Por otra parte, su arraigado complejo de nulidad intelectual, seguramente causado por haber abandonado pronto los estudios, la llevó a nuevas actividades. En 1955, por ejemplo, acudió al prestigioso Actors Studio neoyorquino para tomar clases con Lee Strasberg. Inducida por Strasberg, estudió el psicoanálisis con la finalidad de conocerse más a sí misma y hacer aflorar su potencial interpretativo. Strasberg, un hombre generoso, la trató como un padre y le ofreció intervenir en sesiones teatrales del centro, protagonizando obras como Un tranvía llamado deseo, de Tenessee Williams, y Anna Christie, de Eugene O´Neill. Estos detalles fueron objeto de burlas por parte de ciertos ambientes de Hollywood que se obstinaban en verla como una actriz cuyo único atributo valioso era el de despertar una irrefrenable atracción en los hombres.

Las dos películas en las que intervino a continuación, aunque excelentes, presentaban al personaje que debía interpretar como alguien con más de un paralelismo con esa otra Marilyn de la vida real. Tanto en La tentación vive arriba (The seven year itch, 1955), de Billy Wilder, como en Bus Stop (1956), de Joshua Logan, Marilyn llevó a cabo dos interpretaciones estupendas. Pero el gran público, en lugar de cambiar la idea que tenía de la actriz fijándose en su capacidad interpretativa, todavía la encasillaba más, debido a que eran papeles similares a la imagen que desde los estudios se había dado de ella.


Marilyn Monroe en La tentación vive arriba (1955)
y en Bus Stop (1956)


La presión habitual a la que se sometía a una gran estrella, el menosprecio que sentía que le profesaban algunos profesionales de la industria y el descontento consigo misma no tardaron en hacer mella en Marilyn. Su comportamiento en los rodajes era cada día más problemático, con frecuentes impuntualidades, excusas para intempestivas ausencias y malas relaciones con actores y técnicos. Por esta época comenzó a tomarse períodos de descanso en clínicas debido a las depresiones en que cada vez con mayor frecuencia se veía sumida.

Con todo, seguía estando en el ojo del huracán, siendo el objeto preferido de la prensa; pero también ello resultaba frustrante. Aceptaba conceder una entrevista a la espera de que algún periodista se interesara por sus inquietudes intelectuales, por lo que leía o por el tipo de películas que le gustaría interpretar, pero lo único que encontraba sistemáticamente eran burdas cuestiones de tocador. Algunas de sus respuestas de entonces se convirtieron en célebres, como cuando aseguró que no usaba ropa interior o que para dormir sólo se ponía Chanel n. 5. Así es que, inconscientemente o no, la propia Marilyn terminaba contribuyendo a consolidar la percepción que de ella tenía la gente.

Nuevos rumbos

1956 fue un año crucial en su vida, ya que el 29 de junio se casó con el dramaturgo Arthur Miller, para lo que debió convertirse previamente al judaísmo. Este enlace fue más sorprendente si cabe para el público y la prensa que el de DiMaggio. Miller, escritor y dramaturgo serio, proveniente de la élite intelectual judía, de posiciones ideológicas abiertamente izquierdistas, se casaba con una mujer que supuestamente era la antítesis: superficial, frívola, sin ideas propias y que aparecía habitualmente en las portadas de la prensa amarilla. Y quienes le auguraron lo peor, acertaron, ya que este tercer y último matrimonio fue un nuevo fracaso personal. La desenfadada e ingenua Marilyn Monroe no congenió con el exclusivo círculo de intelectuales neoyorquinos en que se desenvolvía Miller, y a pesar de que no se divorciaron hasta enero de 1961, pronto se distanciaron de forma irremediable.


Arthur Miller y Marilyn Monroe

Entretanto, Marilyn había puesto en marcha un nuevo proyecto que causaba el recelo de los jefes de los estudios: su propia productora. Cansada del maltrato y el desprecio, en 1957 viajó a Gran Bretaña para protagonizar y producir El príncipe y la corista (The Prince and the Showgirl), nueva variación algo más dramática del tema de Los caballeros las prefieren rubias y Cómo casarse con un millonario. Como director y partenaire suyo Marilyn eligió al shakesperiano y muy británico Laurence Olivier. El rodaje fue, como venía siendo habitual, algo turbulento, con enfrentamientos con Olivier, retrasos, pastillas y alcohol. Curiosamente la crítica especializada, que ya había destacado su buen hacer como actriz dramática en Bus Stop, fue unánime al señalar que la espontaneidad y el encanto de Marilyn habían eclipsado a Olivier, aunque fue inmisericorde con la película.

De regreso a Estados Unidos, volvieron a surgir los problemas, las inseguridades y los temores de Marilyn: un matrimonio que ya no funcionaba; unos estudios cada vez más refractarios a contratarla, por extraño que esto pudiera parecer dada su inmensa popularidad; nuevas depresiones; nuevas estancias en sanatorios o clínicas de descanso, y dos nuevos factores, o cuando menos más acentuados: el consumo de alcohol y de píldoras, en especial barbitúricos.


En El príncipe y la corista (1957)

En su siguiente película, Con faldas y a lo loco (Some like it hot, 1959), genial y mordaz comedia sobre el amor y el transexualismo en que volvió a dirigirla Billy Wilder, el rodaje se convirtió en un verdadero suplicio. En sus memorias, Wilder lo recordaría como la experiencia más traumática de su carrera debido al imprevisible comportamiento de la actriz, que nunca llegaba a la hora o que, simplemente, tenía que repetir hasta 65 veces un plano en el que tan sólo tenía una frase. No obstante, y gracias en cierto modo a la buena química que había con los otros dos actores principales, Tony Curtis y Jack Lemmon, el resultado final fue satisfactorio; el trabajo de Marilyn sería premiado en 1960 con un nuevo Globo de Oro, esta vez en la categoría de mejor actriz de comedia o musical.

En 1960, coprotagonizó junto al actor francés Yves Montand el film de George Cukor El multimillonario (Let´s make love). Aunque con un planteamiento habitual en la filmografía de Monroe (chica humilde pero con ansias de superación que encuentra el amor en un hombre rico), Cukor imprimió al argumento un mayor acento dramático. Era una producción suntuosa, correctamente realizada, y con un buen trabajo de la pareja protagonista, pero aun así había algo en el conjunto que no terminó de funcionar. Durante el rodaje, Monroe y Montand tuvieron un romance que no pasó a mayores. Marilyn se enamoró del actor, pero para Montand no era más que una aventura. Una vez más, la mujer más deseada del mundo no encontraba o tenía dificultades para conservar un amor.

Un triste final

Su última aparición cinematográfica, si descontamos la incompleta y no estrenada película de Cukor Something´s got to give, fue para muchos críticos y aficionados el mejor trabajo de cuantos realizó Marilyn Monroe. Vidas rebeldes (The Misfits, 1961), de John Huston y con guión del aún marido de Marilyn, Arthur Miller, era un filme elegíaco, tocado con la rara cualidad de lo irrepetible, que unía en la pantalla a tres grandes actores, Clark Gable, Montgomery Clift y Marilyn Monroe, tres estrellas que además estaban atravesando por distintos motivos unos momentos personales especialmente delicados. Una historia de perdedores, tan del gusto de Huston, que en un último crepúsculo encontrarán al menos un lugar donde poder descansar y compartir sus experiencias con alguien. Intensa y emotiva, quizá este papel fue el mejor regalo que pudo hacer a Marilyn Arthur Miller, con quién se divorciaría poco después, el día 21 de enero de 1961, justo una semana antes del estreno de Vidas rebeldes. Su sentida interpretación de la divorciada Roslyn Taber, que encuentra un nuevo amor en el personaje que encarna Gable, volvió a ser destacada en 1962 con un nuevo Globo de Oro.


En Vidas rebeldes (1961)

Los últimos meses de la vida de Marilyn presentan una serie de zonas oscuras que probablemente nunca lleguen a esclarecerse, como su relación con el entonces presidente de Estados Unidos, John Fitzgerald Kennedy, que parece probado que fue de naturaleza íntima, o más tarde con el hermano de éste, el senador Robert Kennedy, en la que algunos indicios pueden hacer pensar que fue tan sólo de amistad. De cualquier modo, los nombres de ambos aparecieron entonces y siguen apareciendo hoy en el asunto de la muerte por suicidio de la actriz, que falleció el 5 de agosto de 1962 a causa de una sobredosis de barbitúricos en su casa de Brentwood, California.

A las 3 de la madrugada, la señora Murray, su ama de llaves, la encontró en la cama en una postura extraña, con el teléfono fuertemente aferrado en una de sus manos y las luces encendidas. Un frasco vacío de Nembutal encima de la mesilla atestiguaba la ingestión masiva de pastillas por parte de la estrella. El médico forense certificó su muerte y expresó su convencimiento de que se trataba de un suicidio. En años posteriores, una auténtica industria del escándalo, de la que formarían parte la prensa amarilla, la de extrema derecha y un Norman Mailer arruinado y angustiosamente necesitado de dinero, especularon incansablemente sobre la relación entre su muerte y los hermanos Kennedy.

No era la primera vez que había ingerido una sobredosis de barbitúricos combinada con alcohol: exactamente lo mismo había ocurrido en la primavera del año anterior, poco después de la separación de Miller y del estreno de Vidas rebeldes. La policía, extrañamente, no reveló el nombre de la sustancia que había tomado Marilyn, e incautó y rehusó hacer públicas las cintas magnetofónicas de la compañía de teléfonos en que estaban grabadas las llamadas que efectuó la noche de su muerte. Esto no hizo más que confirmar las sospechas de que Marilyn llamó a alguien en busca de ayuda, alguien cuya alta posición pública no le permitía afrontar el escándalo que hubiera supuesto verse envuelto en semejante asunto.

Pese a la infinidad de biografías y libros que sobre ella se han escrito (incluyendo su autobiografía, aparecida póstumamente en 1974), en los que se ha podido percibir esa otra Marilyn que no se ajusta al tópico, aún hoy sigue apareciendo en primer lugar, o en un lugar muy destacado, en toda clase de rankings más o menos frívolos: en 1995 fue votada por los lectores de la revista inglesa Empire como la actriz cinematográfica más sexy de todos los tiempos; la misma revista, en 1997, la situaba como la octava estrella del cine (masculina y femenina) más grande de todos los tiempos; y en 1999, la americana People Magazine la consideraba la mujer más sexy del siglo.


La tentación vive arriba (1955)

En definitiva, a pesar de los denodados intentos que Marilyn Monroe llevó a cabo en vida para ser considerada de manera distinta a como se la veía, difícilmente desaparecerá nunca de la imaginación colectiva como uno de los íconos eróticos del siglo XX. La imagen de La tentación vive arriba, con blusa y falda plisada blancas que se le levantan y agitan cuando pasa sobre un respiradero del metro de Nueva York, ha quedado indisociablemente unida a su nombre. Su desaparición en plena juventud, y en la cumbre de su fama como actriz y como mito erótico vivo, no hizo más que acrecentar la leyenda.